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  • : Deshileanguei
  • : 1 Arreglo temporal por poco tiempo, véase también "suple", "niple", "chanchullo". 2 Darse una voltereta y chutear en el aire de espaldas sin mirar hacia dónde... (a veces sale al arco) Puede usarse también la expresión culta "modus chilensis"
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6 agosto 2011 6 06 /08 /agosto /2011 16:19

Estudiante-en-chile3.jpgUna “falacia” es una proposición o un argumento que pretende presentarse como cierto, aunque no lo es. Una falacia genera cierto efecto de persuasión en el sujeto que la escucha; pero sólo por una especie de potencial sicológico o emotivo, no porque sea cierta. Cuando yo tenía 15 años y estudiaba en un liceo público, un profesor me explicó lo anterior, y me ha sido tremendamente útil desde entonces. También me dio un ejemplo que aprovecho de compartir: Supongamos una discusión familiar acerca del destino de las vacaciones. Uno opina que es mejor ir a la playa, otro que a un lago, otro que al campo. La discusión parece no ir a ninguna parte. De pronto un cuarto dice “Aquí, el que pone el dinero soy yo; así que vamos a ir a la montaña”. Los otros guardan silencio, porque ante ese argumento pareciera que no hay nada que decir. El argumento es una apelación a la fuerza, en este caso a la fuerza del dinero. Quien pone el dinero manda. Eso parece convencer a cualquiera; pero no significa que quien pone el dinero tenga razón. El argumento sólo sirve si buscamos imponer la fuerza, y que los demás acaten; pero no busca encontrar lo más razonable, o lo más justo. Ni siquiera es un argumento verdadero; sino una especie de verdad a medias, presentada para convencer.

Me parece que esta estructura “falaz” que mi profesor del Liceo hace ya algo más de 20 años me enseñó a reconocer, hoy está presente de muchas maneras en los discursos oficiales sobre educación. Aunque una en particular me parece especialmente peligrosa. La “falacia del ascenso social”. La he leído en declaraciones del Ministro Bulnes, antes del (ex)Ministro Lavín, de la ex Ministro Von Baer. La última versión -la del ministro Bulnes- defiende el actual sistema educacional, pues ha permitido el ascenso social de muchas personas. Es decir, se insiste en la idea de que si una persona estudia, o se capacita laboralmente, va a recibir una mejor remuneración que le permitirá ascender socialmente en el futuro. En base a esta promesa, se mantiene la idea de que las personas deben pagar individualmente su educación. Se trata de una idea perniciosa y falsa, que se esconde bajo ciertas verdades a medias. Evidentemente nadie se opondría a que una persona que se esfuerza y estudia, sobre todo si proviene de un estrato social modesto, reciba una remuneración mayor que la esperable por su condición social previa y “ascienda socialmente”. Pero presentar las cosas de esta manera, es sólo una manipulación a la sensibilidad de las personas. Pues el ascenso social individual, sin una evolución social colectiva, es el motor de la desigualdad. Quisiera exponer esto con un ejemplo, pido las disculpas del caso por el exceso de experiencias personales.

Yo he vivido en varios barrios de clase obrera y quisiera comparar dos de esas experiencias. El primero, la Población Juan Antonio Ríos, en la Comuna de Independencia, en Santiago de Chile. El segundo, el barrio Puerta del Ángel, en el distrito de la Latina, en Madrid. En el caso de la primera experiencia, se puede atestiguar un proceso de “ascenso social”, como el que refiere el Ministro. En la década de los 80, un hijo de familia obrera, que consiguió un trabajo calificado o que accedió a educación superior, comenzó a recibir una mejor remuneración y acceder a nuevos bienes y servicios, una cuenta corriente, un vehículo. Los vecinos, no obstante, opinan que el barrio se “echó a perder”. Los establecimientos educacionales del barrio, fueron perdiendo progresivamente calidad, el policlínico del barrio desapareció, la infraestructura vial, el mobiliario urbano se han ido deteriorando, el barrio tiene cada vez menos comercio, servicios y progresivamente más delincuencia, menos uso de los espacios comunitarios, y una mayor inseguridad social. Los hijos de estos obreros nacidos en Juan Antonio Ríos terminan cambiándose de barrio, con sus nuevas familias, pues “ascienden” socialmente; mientras los barrios más tradicionales se deterioran cada vez más.

En el segundo caso, el barrio Puerta  del Ángel -constituido principalmente por obreros de las afueras de Madrid- refuerza progresivamente sus servicios de transporte, establecimientos educacionales, se consolidan áreas verdes, se implementa un centro de salud pública, surge una nueva masa comercial y acceso a servicios. En fin, el barrio mejora. Mejora la calidad de vida, del conjunto de personas que vive en el barrio.

Lo que tenemos aquí son dos formas de entender el desarrollo social. Si lo pensamos bien, el ascenso social individual, al que hacen alabanzas las declaraciones del ministro, forma parte de una estructura de desigualdad y deterioro social. Lo único que muestra el “ascenso social individual” es el reforzamiento de una estructura de desigualdad. Una sociedad no debe perseguir el ascenso individual, sino la mejora de la sociedad en su conjunto. En el segundo caso, no es sólo el individuo quien asciende; sino que el barrio en su conjunto mejora, se fortalece, evoluciona socialmente.

Probablemente algún amigo español, me dirá que este paralelo que propongo requiere matices en la actualidad, y es cierto; pues hoy el neoliberalismo amenaza Europa. Aunque la tradición social europea hace que se trate de una versión de neoliberalismo bastante suavizada, y mucho menos salvaje que las versiones extremas y violentas que vivimos en otras latitudes y particularmente en Chile. No obstante, el ejemplo nos sigue indicando que lo importante respecto al ascenso social, no refiere a los individuos, sino a las condiciones estructurales de la sociedad. La defensa del ascenso social individual, que el gobierno se esfuerza en repetir, es una defensa escondida de un sistema estructural de desigualdad.  Una falacia, una verdad a medias. Nadie se opone al ascenso social de algunas personas, pero hay que buscar el bienestar de la sociedad en su conjunto. Es cierto que el actual sistema educacional ha generado ascenso social para algunas personas. Pero a la vez, ha reforzado una estructura de desigualdad que deteriora la sociedad en su conjunto. No se puede tratar de justificar lo segundo, apelando a lo primero.

 

Adán Salinas Araya

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Comentarios

A

Amigo. Tomo esto como una conversación con un buen tinto.
Un gran abrazo


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D


Se puede tomar de varias formas. Para mi, es una forma de tocar la cacerola, estando lejos de Chile